El que no puede sentir, el que desconoce la excitación,
soy como la sombra de el rey de los lagos,
soy el que vive en los sueños de amantes difuntos,
recogiendo en cada gotera pasiones perdidas.
El gato se viste de gala,
maulla sonidos espectrales calando profundo en mi alma,
bañando en esperanzas y recuerdos cada rincón de este frío desván,
invitándonos a su fúnebre festival.
Es un coro armonioso, el titilar de las velas, el danzar del incienso,
la vieja cortina que acompaña en falsete al candelabro,
es emocionante sentir que se suman los ratones al baile, las mariposas al vals,
suave, y mas suave,
mis manos mecen el viento como dirigiendo una orquesta,
esperando que entres en éxtasis al danzar de las sombras.
Tengo el alma rajada, y tu ríes embriagada de lujuria,
añejas mi sangre en tu vientre,
campanas rojas brotan de tus pechos,
el trabajo de mantenerme muerto parece imposible
¡es porque soy un hipócrita!
Unimos nuestras almas eternas arrastrándonos por los pasillos del corredor,
el sexo de dos llamas etéreas, el deseo de los penados,
saltando sobre los cuadros, subiendo por las chimeneas,
el acto más inmoral en la balada más grotesca.
Libera tu alma, come mi carne, rompe mis huesos,
solo deseo ser parte de ti,
antes que amanezca y las almas se fuguen al averno,
y olvides mis ojos, que hoy encontraron el significado de la vida,
aun cuando hemos muerto hace mucho tiempo atrás.